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Gratis · Para un médico

Los datos personales e información médica de tus pacientes no deberían estar en cualquier sitio.

Google Drive es una opción segura, simple de implementar y con baja curva de aprendizaje.

Una extensión de Chrome que organiza las fichas de tus pacientes y emite tus recetas, certificados e informes en un clic. Todo queda dentro de tu cuenta de Google. No hay ningún servidor nuestro por el que pasen tus datos, porque la extensión no tiene servidor.

Sin cuentas nuevas. Sin mensualidades. Sin instalar nada fuera de tu entorno.

Corre sobre lo que ya pagas
  • Drive
  • Docs
  • Sheets
  • Calendar
  • Gemini
El panel de consulta abierto junto a Google Drive, mostrando las carpetas del paciente
Por qué hacer esto ahora

Da igual qué modelo de IA salga mañana si tu información no está en ningún sitio.

Los modelos avanzan cada mes. Herramientas cada vez más potentes, capaces de leer historiales completos, resumir la evolución de un paciente o cruzar estudios. Pero todas tienen el mismo requisito, y casi nadie lo cumple: que la información exista, esté ordenada y sea accesible.

Si tus notas viven en un cuaderno, en fotos del teléfono o en carpetas con nombres como «paciente nuevo (2)», ninguna IA te va a servir de nada. No porque el modelo sea malo, sino porque no hay nada que leer.

Esta extensión es deliberadamente simple. No intenta ser tu asistente con IA. Hace algo más aburrido y más importante: deja tu consultorio ordenado en Google Drive y Google Docs, con una estructura estable, cada documento en su carpeta y cada paciente con su ficha.

Y ahí está la jugada: cuando enciendas una suscripción de Gemini —o cualquier otra herramienta que se conecte a tu Drive— ya tendrás con qué trabajar. Podrás preguntarle a tus propios documentos. Ese es el paso que casi nadie ha dado, y es el que hay que dar primero.

01

Ordenas

Esta extensión. Tus pacientes y documentos en Drive, con estructura.

02

Acumulas

Cada consulta suma. En seis meses tienes un archivo real, no un cajón.

03

Conversas

Conectas Gemini o la herramienta que prefieras y le preguntas a tu propio archivo.

Qué hace

Lo que usas todos los días, en un panel al lado de tu pestaña.

Ves a quién atiendes

Nombre, edad calculada, teléfono, documento y los campos que tú definas. Cada dato se copia con un clic.

Emites documentos en un clic

Tus plantillas en Google Docs con marcadores como {{paciente}} o {{edad}}. La extensión las copia ya rellenas a la carpeta del paciente.

Organiza el expediente

Diseñas el árbol de carpetas una vez —Consultas, Estudios, Recetas— y se crea solo para cada paciente, cuando hace falta.

Departamentos a tu medida

Cada área con sus propias acciones: medicina general, cardiología, laboratorio. Sin tocar código.

Agenda citas

Abre Google Calendar con los datos del paciente ya escritos. Eliges la hora y guardas.

Campos propios

Alergias, seguro, tipo de sangre. Se vuelven columnas de tu hoja, se ven en la consulta y sirven como marcadores en tus plantillas.

Listado de pacientes en tabla, con buscador
Configuración de departamentos
Estructura de carpetas del expediente
Dónde viven tus datos

En tu Drive. Y solo ahí.

La extensión crea en tu Drive una carpeta con la estructura del expediente y una hoja de cálculo que hace de base de datos. Puedes abrirla, leerla y editarla cuando quieras, porque es tuya.

En tu navegador solo se guarda la dirección de esa carpeta. Ningún nombre de paciente, ningún documento, ningún dato clínico sale de tu cuenta de Google. Tampoco los guarda nadie más: no existe un servidor intermedio.

El permiso más estrecho que existe

Google le concede a la extensión acceso solo a los archivos que ella misma crea para ti. El resto de tu Drive le es literalmente invisible: no puede leerlo, ni listarlo, ni modificarlo.

Es el permiso que Google clasifica como no sensible. Si algún día la extensión pidiera algo más amplio, tendría que decírtelo y volver a pedirte autorización.

Marco legal

La ley dominicana ya exige esto. La mayoría de los consultorios no lo sabe.

Desde el 3 de agosto de 2026 esto dejó de ser solo una multa administrativa. El nuevo Código Penal dominicano entró en vigor y llevar mal el expediente de un paciente tiene pena de prisión.

74-25 Código Penal · vigente

Ley No. 74-25

Código Penal de la República Dominicana · en vigor desde el 3 de agosto de 2026

  • 1 a 2 añosde prisión menor
    Art. 198 — Captación y uso no consentido de datos personales

    Castiga a quien «recoja, recolecte, conserve o comercialice, mediante procedimientos automatizados, datos de otra persona, de manera dolosa y sin su consentimiento previo, o después de que esta haya retirado su consentimiento», y también a quien «acceda o haga acceder a dichos datos».

    Un expediente electrónico es un procedimiento automatizado. Esto convierte el consentimiento del paciente en la línea entre llevar su ficha y cometer un delito. Compartir la carpeta con quien no debe cae en el mismo artículo. Si el hecho es culposo la pena baja a multa, de uno a tres salarios mínimos del sector público.

  • 2 a 3 añosde prisión menor
    Art. 197 — Violación a la correspondencia

    Su párrafo I alcanza a quien intercepte, distraiga, utilice o divulgue dolosamente un documento privado transmitido «por vía de las telecomunicaciones o del ciberespacio». Multa de nueve a quince salarios mínimos.

    Aquí cae el récipe reenviado al chat equivocado. Es la pena más alta de las tres y la que más se arriesga a diario sin pensarlo.

  • 15 días a 1 añode prisión menor
    Art. 195 — Divulgación de información secreta

    Quien divulgue información secreta sin consentimiento del afectado «siendo depositario de ella en razón de su estado, profesión, función o cargo». El art. 196 fija los eximentes: cuando la ley lo impone, o al Ministerio Público ante sevicias o infracciones graves.

    Es el secreto profesional de siempre, ahora escrito con pena de prisión.

Y si el consultorio está constituido como empresa, el art. 199 extiende el 198 a las personas jurídicas. El art. 8 dice cuándo responden: cuando el hecho fue consecuencia de incumplir sus «deberes de dirección, control o supervisión». Las sanciones llegan a multa de cincuenta a quinientos salarios mínimos, clausura de hasta tres años y revocación de licencias (arts. 39 a 41). Tener controles escritos y demostrables deja de ser burocracia: es la defensa.

La 74-25 no derogó nada de lo anterior. Su art. 392 mantiene vigentes las leyes especiales, así que la Ley 172-13 sigue siendo el marco que dice cómo hay que tratar los datos. Lo que cambió es el precio de ignorarla.

172-13 República Dominicana

Ley No. 172-13

Ley Orgánica sobre Protección de Datos de Carácter Personal

Clasifica la información de salud como datos sensibles, el nivel más alto de protección que contempla la norma — junto al origen racial, las convicciones religiosas y la vida sexual. Exige consentimiento libre, expreso e informado del paciente, medidas de seguridad y confidencialidad sobre esa información, y respetar los derechos de acceso, rectificación, supresión y oposición de quien la titula.

A eso se suma el secreto profesional, que para un médico no es solo una obligación administrativa: su violación tiene consecuencias penales y colegiales.

Cumplirla no es cuestión de comprar un programa. Es cuestión de dónde viven los datos, quién puede llegar a ellos y si puedes demostrarlo. Esta extensión no te vuelve cumplidor por instalarla, pero resuelve la primera parte y te deja las otras dos al alcance.

Lo que te resuelve

  • El expediente deja de estar en un cuaderno, un WhatsApp o el escritorio de una computadora, y pasa a un entorno con control de acceso, cifrado y registro de actividad.
  • Google registra quién abrió, descargó o compartió cada archivo. Esa trazabilidad es lo que te permite demostrar diligencia si alguien la exige.
  • Ningún proveedor nuevo en tu cadena: los datos no pasan por ningún servidor nuestro, así que no tienes que firmar nada con nosotros ni responder por nosotros.
  • Historial de versiones y recuperación de archivos borrados, que cubren los requisitos de integridad y disponibilidad.

Lo que sigue siendo tuyo

  • El consentimiento informado de cada paciente. Te dejamos un modelo aquí abajo.
  • Configurar bien tu Workspace: dos factores, restringir el uso compartido externo, revisar accesos. El checklist de esta página lo desglosa.
  • Tus prácticas diarias: quién entra, con qué cuenta, y qué pasa cuando alguien deja el consultorio.
  • La transferencia internacional: los servidores de Google están fuera del país. Es legal informando al paciente, y por eso el modelo de consentimiento lo dice expresamente.

¿Atiendes pacientes en Estados Unidos?

Entonces te aplica también HIPAA, y ahí hay una buena noticia: Google firma el BAA —el acuerdo que HIPAA exige a tus proveedores— con las cuentas de Google Workspace. Se activa desde tu consola de administración, sin coste extra sobre tu plan, y a partir de ahí Drive, Docs y Gmail quedan cubiertos para manejar información protegida de salud.

Se comprueba en Cuenta → Configuración legal y de cumplimiento. Si prefieres que lo revisemos contigo, escríbenos.

La pregunta de siempre

¿Y si lo tengo en papel? ¿O en un Excel en mi computadora?

Es la primera reacción de casi todo consultorio, y la respuesta tiene una parte que no es la que se espera: el Excel de su computadora está tan expuesto como la nube, y encima no puede demostrar nada.

Dónde vive el expediente Art. 198
datos automatizados
Art. 195
secreto profesional
¿Puede demostrar diligencia?
En papel No aplica Sí aplica No
En un Excel en su computadora Sí aplica Sí aplica Casi nada
En su Google Workspace Sí aplica Sí aplica

Ninguna de las tres le exime de nada. La ley no premia el soporte: premia el consentimiento y la diligencia demostrable. Lo que cambia entre una fila y otra es si usted puede probarlo el día que se lo pidan.

Qué es exactamente «diligencia», y por qué se demuestra o no existe

Diligencia es el cuidado que se espera de un profesional al manejar algo que no es suyo. En un juicio o en una inspección nadie le va a preguntar si usted fue cuidadoso: le van a pedir que lo enseñe. Y ahí la pregunta se vuelve muy concreta:

  • ¿Quién ha abierto ese expediente? Con nombre y hora.
  • ¿Quién lo descargó o lo compartió, y con quién?
  • ¿Cuándo firmó el consentimiento este paciente, y dónde está ese papel?
  • ¿Qué pasó el día que se fue aquella asistente? ¿Se le retiró el acceso?
  • Si mañana desaparece todo, ¿puede recuperarlo?

Con un archivador, la respuesta honesta a las cinco es «no lo sé». Con un Excel en el escritorio, también. Un entorno de Workspace responde las cinco solo: registra cada apertura, cada descarga y cada cambio de permiso, guarda el historial de versiones y recupera lo borrado. Eso no es una función de esta extensión, es de Google — nosotros solo ponemos el expediente ahí dentro, ordenado.

Lo que el papel le cuesta, más allá de lo penal

Se pierde y no vuelve

Un incendio, una gotera, una mudanza o una carpeta que alguien se llevó. No hay copia, y la normativa sanitaria le sigue exigiendo conservar esa historia clínica durante años.

No se puede buscar

«¿Cuántos pacientes con este diagnóstico atendí el año pasado?» es una pregunta de diez segundos en digital y de una tarde entre cartulinas. Casi siempre, la respuesta es que nadie la hace.

Queda fuera de la IA

Y esta es la que va a doler en cinco años. Un expediente en papel no se puede consultar, resumir ni cruzar. El consultorio de al lado le preguntará a su asistente de IA por los antecedentes de un paciente y tendrá la respuesta antes de que usted abra el archivador.

Con el expediente en su Drive gana en los dos frentes que mira la ley: el consentimiento queda firmado, fechado y guardado junto a la ficha del paciente, y la diligencia queda documentada sola, sin que usted tenga que acordarse de nada.
Antes de instalar ese copiloto

Cuidado con lo que grabas en consulta.

Un copiloto de IA equivocado puede costarle caro. La mayoría graban la consulta y mandan el audio a sus propios servidores para transcribirlo. Ese envío, hecho sin el consentimiento del paciente, activa tres artículos del Código Penal a la vez — y el responsable ante la ley es usted, no el proveedor del programa.

186 y 195 y 198

Qué se activa cuando ese audio sale de su consultorio

  • 6 meses a 1 añode prisión menor
    Art. 186 — Atentado a la intimidad

    Castiga a quien «transmita, divulgue, comparta, publique o envíe a terceros conversaciones orales o escritas, así como imágenes, audios o videos de índole confidencial o personal captados en espacios privados, sin el consentimiento de los involucrados».

    Mandar el audio de una consulta a la nube de un proveedor para que lo transcriba es, literalmente, enviárselo a un tercero. Y «los involucrados» va en plural: si en la consulta está el acompañante del paciente, también cuenta.

  • 15 días a 1 añode prisión menor
    Art. 195 — Secreto profesional

    Ese audio es información secreta de la que usted es depositario por su profesión. Entregarla a quien no tiene por qué oírla es divulgarla.

  • 1 a 2 añosde prisión menor
    Art. 198 — Datos por medios automatizados

    El audio y su transcripción son datos de salud tratados por procedimientos automatizados. Sin consentimiento previo, el artículo aplica igual que al resto del expediente.

    Y si el proveedor está fuera del país, la Ley 172-13 añade una transferencia internacional que también hay que informar.

Las cinco preguntas antes de contratar un copiloto

Ninguna es técnica. Si el vendedor titubea en alguna, ya tiene su respuesta.

La alternativa que ya tiene pagada: dictado, sin audio

Google Docs transcribe por voz de forma nativa —Herramientas → Escritura por voz, o Ctrl+Shift+S—, gratis y sin instalar nada. Y tiene una propiedad que cambia todo el análisis legal de arriba:

No graba audio. Escribe lo que oye, en el momento, dentro de un documento suyo. Nunca se crea el archivo de voz que el art. 186 protege, así que no hay nada que enviar a nadie.

La transcripción queda en la carpeta del paciente. Y ahí es donde el defecto se vuelve irrelevante: el dictado no distingue quién habla —sale un texto corrido, sin separar médico y paciente—, pero ese documento no está hecho para leerse tal cual. Está hecho para que Gemini lo interprete.

Desde el propio documento, con el panel de Gemini —dentro de su Workspace, el mismo encargado del tratamiento que ya trata el resto de su expediente—, de ese bloque de texto se saca:

  • Quién dijo qué, separado por interlocutor. Con el contexto de una consulta lo infiere bien casi siempre.
  • Motivo de consulta, hallazgos, diagnóstico e indicaciones, ya redactados como nota clínica.
  • Lo que se mencionó de pasada y se pierde al escribir a mano: alergias, medicación que ya toma, antecedentes familiares.
  • Lo que hay que hacer después: estudios a ordenar, próxima cita, seguimiento.

Nada de eso sale de su cuenta de Google. El texto crudo se queda como respaldo de lo que se habló y el resumen es el que va al expediente.

RecordMédico siembra la plantilla «Consulta dictada» con la cabecera del paciente ya puesta y las instrucciones dentro, y añade al consentimiento una cláusula aparte para que el paciente autorice la transcripción —o no— por separado.

El límite que sí molesta. El dictado se apaga si cambia de pestaña o de ventana, y no avisa: usted sigue hablando y no se escribe nada. El documento tiene que quedarse al frente mientras dura la consulta. Y como toda transcripción automática, se equivoca con los nombres de medicamentos: el texto crudo es material de trabajo, no la nota clínica final.

Esto no es asesoría legal. Las citas son del texto publicado de la Ley 74-25; la lectura de «enviar a terceros» aplicada a un servicio de transcripción es nuestra. Antes de grabar a un paciente, consúltelo con un abogado dominicano.

La tentación de las tres de la tarde

Pegar el caso en un chat gratuito de IA.

Se hace en dos segundos y parece inofensivo: copiar los síntomas, la edad, los resultados del laboratorio, y pedirle a un chat gratuito que sugiera un diagnóstico diferencial. Es el error más fácil de cometer de toda esta página. También es el único que no se puede deshacer.

Lo que entra en un modelo, no sale. Las versiones gratuitas y de consumo se pagan con los datos: por defecto, las conversaciones alimentan el entrenamiento del modelo y pueden pasar por revisión humana. Una vez que el texto entró en un conjunto de entrenamiento, no hay botón de borrar — y el derecho de supresión que usted le prometió por escrito al paciente se vuelve imposible de cumplir.

Qué pasa de verdad cuando pega ese párrafo

Dónde le pregunta a la IA ¿Entrena con
lo que usted escribe?
¿Hay contrato
de encargado?
¿Sirve para datos de salud?
Chat gratuito, cuenta suelta Por defecto, sí No No
Cuenta personal de Gmail Por defecto, sí No No
Google Workspace de pago, con Gemini No

La fila del medio es la que sorprende a todo el mundo. Una dirección @gmail.com no es Google Workspace, aunque sea de Google y aunque el Gemini se vea igual: son términos de consumidor, con revisión humana y mejora del servicio. Es la razón por la que RecordMédico pide una cuenta de Workspace sobre su propio dominio y no una cuenta personal.

Qué hace distinto Google Workspace

En un Workspace de pago, Gemini entra por la puerta del contrato que usted ya tiene firmado para Gmail, Drive y Docs. Google es encargado del tratamiento, no dueño de la información, y eso cambia tres cosas concretas:

  • Su contenido no entrena modelos fuera de su organización. No es una promesa de la página de marketing: está en los términos del servicio que usted paga.
  • No hay revisión humana de sus documentos para mejorar el producto.
  • No aparece un tercero nuevo. El encargado del tratamiento que su consentimiento ya declara en el punto 4 es el mismo. No hay nada que volver a informar ni ningún anexo que firmar.

Por eso el consejo de esta página no es «no use IA». Es úsela dentro del perímetro: el panel de Gemini, abierto sobre el documento del paciente, dentro de su Workspace. El expediente nunca sale de donde ya estaba.

El perímetro se rompe con un Ctrl+C. Workspace protege lo que pasa dentro de Workspace. En el momento en que usted copia el párrafo y lo pega en otra pestaña, todo lo de arriba deja de aplicar. Y revise dos cosas en su consola de administración: que su plan incluya Gemini de verdad, y qué aplicaciones de terceros tienen permiso sobre su Drive.

Los términos de cada proveedor cambian, y cambian seguido. Lo de arriba describe el patrón general de la industria —el servicio gratuito se financia con los datos, el de empresa con dinero— pero antes de confiarle un paciente a cualquier herramienta, lea sus términos vigentes. Esto no es asesoría legal.

Consentimiento

Un modelo de carta, listo para adaptar.

La ley dominicana clasifica los datos de salud como datos sensibles y exige consentimiento libre, expreso e informado del paciente. La mayoría de los consultorios no tiene ese documento, o tiene uno genérico que no dice dónde se guarda la información.

Escribimos uno pensado para este caso concreto: expediente en Google Workspace, con servidores fuera del país. Cubre finalidad, acceso, conservación, transferencia internacional y los derechos del paciente.

Es un modelo, no un documento legal terminado. Hágalo revisar por un abogado dominicano antes de usarlo con pacientes. Nosotros hacemos software, no asesoría legal.

Lo que no puede faltar, punto por punto

Trece puntos. No son de nuestra cosecha: salen de cruzar lo que la Ley 172-13 exige para datos sensibles con lo que el art. 198 del Código Penal castiga. Úselos contra el consentimiento que tenga hoy —el suyo o el que le pasó un colega— y cuente los que faltan.

El procedimiento completo, de la firma al archivo

Tener el documento es la mitad. La otra mitad es el circuito: quién firma cuándo, dónde acaba el papel y qué pasa el día que alguien se arrepiente. Así es como lo hace RecordMédico, y así se sostiene si se lo preguntan.

  1. 1
    Antes de abrir el expediente, se firma

    Dos copias impresas: una para el paciente y otra para usted. El orden no es una formalidad —el art. 198 habla de consentimiento previo— y es lo único de toda esta lista que no se puede arreglar después.

  2. 2
    El firmado se digitaliza y se sube a la carpeta del paciente

    Foto o escaneo, con el botón «Subir consentimiento firmado». RecordMédico lo renombra con la convención del expediente y lo deja en la carpeta Consentimientos de ese paciente.

  3. 3
    La ficha queda marcada, con fecha y enlace al documento

    Automático al subirlo. Esa marca es la prueba que le van a pedir: no «sí, lo firmamos», sino el papel, la fecha y dónde está.

  4. 4
    Hasta ahí, la extensión no emite nada con datos del paciente

    Los botones que generan documentos quedan bloqueados mientras no haya consentimiento registrado. Es deliberado: se prohíbe por defecto y se permite al documentar.

  5. 5
    La consulta se atiende, y lo que se genere cae en su carpeta

    Recetas, certificados, informes, estudios subidos y —si el paciente marcó esa casilla— la transcripción dictada. Todo dentro de su Workspace, sin pasar por ningún servidor nuestro.

  6. 6
    Si el paciente revoca, se registra el día que lo dice

    Se deja de tratar su información, se le responde por escrito qué se conserva y por qué, y la ficha pasa a estado revocado. La revocación documentada vale tanto como el consentimiento.

  7. 7
    Una vez al año, se revisa todo el circuito

    Accesos y personal que ya no está, segundo factor, uso compartido externo, aplicaciones de terceros con permiso sobre el Drive, y el checklist de esta página otra vez de arriba abajo.

El eslabón que casi siempre falta es el sexto. Los consultorios guardan bien los consentimientos y no guardan ninguna prueba de las revocaciones. Una revocación sin registrar es exactamente igual, ante la ley, que tratar los datos sin permiso.
Checklist

Qué hace falta para cumplir, punto por punto.

Ni la Ley 172-13 ni el Código Penal traen una lista de tareas. Esta la armamos traduciendo sus principios a cosas concretas que se pueden hacer una tarde. El cuarto paso es el que cambió en agosto de 2026. Lo marcado se guarda en su navegador; nadie más lo ve.

Marcar casillas no es cumplir. Esto es una guía de trabajo, no un certificado. El cumplimiento depende de su operación completa y quien lo certifica es un abogado, no una página web.

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Documentos y consentimiento

Lo que el paciente firma y usted conserva

Configuración de Google Workspace

Aquí vive el 80% del cumplimiento real

Prácticas del consultorio

Lo que ninguna herramienta puede hacer por usted

Riesgo penal (Ley 74-25)

Lo que separa un descuido de un delito

Por qué sobre Google

Porque ya está ahí, y porque no te ata a nosotros.

Ya sabes usarlo

Docs y Drive no hay que enseñárselos a nadie. Tu asistente los usa desde hace años. La curva de aprendizaje es casi cero.

La infraestructura no es problema tuyo

Respaldos, cifrado, disponibilidad, recuperación de archivos borrados, historial de versiones. Todo eso ya lo hace Google mejor de lo que lo haría cualquier software de consultorio.

No hay secuestro de datos

Si un día dejas de usar la extensión, tus documentos siguen en tu Drive, abiertos y legibles. No hay formato propietario ni exportación que pedir.

Es el terreno donde llega la IA

Gemini se conecta a tu Drive de forma nativa. Ordenar ahí es ordenar en el sitio donde las herramientas de IA van a poder leer.

Instalación verificada

La extensión se distribuye por la Chrome Web Store, donde Google revisa el código antes de publicarlo y firma el paquete. No se instala un archivo que llegó por correo.

Actualizaciones automáticas

Las mejoras llegan solas por la tienda, firmadas. Nada que descargar ni que volver a configurar.

Antes de empezar

Lo que necesitas. Son dos cosas.

Ninguna de las dos es esta extensión, y las dos te sirven para mucho más que llevar el expediente. Si ya las tienes, puedes saltar directo a la instalación.

1

Un dominio de internet propio

Algo como tuconsultorio.do. Es lo que convierte tu correo en dr.perez@tuconsultorio.do en lugar de una dirección de Gmail, y es la base sobre la que se monta todo lo demás.

Para un dominio .do lo más directo es comprarlo en midominio.do. Se paga una vez al año y el trámite toma minutos.

No es un capricho de imagen: sin dominio propio no hay cuenta profesional, y sin cuenta profesional no hay unidades compartidas, ni consola de administración, ni control de accesos. Es decir, no hay nada de lo que pide el checklist de más arriba.

2

Una cuenta de Google profesional con Gemini

Google Workspace sobre tu dominio, con un plan que incluya Gemini. Hoy las ediciones de pago suelen traerlo, pero verifícalo antes de contratar porque los planes cambian.

Gemini es lo que cierra el círculo: cuando el expediente esté ordenado en tu Drive, es la herramienta con la que vas a poder preguntarle a tus propios documentos.

Aquí también se activa el acuerdo de tratamiento de datos con Google, y el BAA si atiendes pacientes en Estados Unidos. Con una cuenta gratuita ninguna de las dos cosas existe.

Con eso ya tienes lo básico de un consultorio:

  • Correo profesional con tu dominio
  • Google Drive y unidades compartidas
  • Google Docs para tus plantillas
  • Google Calendar para tus citas
  • Gemini para trabajar sobre tu información
  • Consola de administración para controlar accesos
Instalación

Cuatro pasos. Diez minutos la primera vez.

  1. 1

    Instala la extensión desde la Chrome Web Store

    Búscala como RecordMédico o entra por el enlace directo. Al instalarse se abre sola la pantalla de configuración.

    Instalar desde la tienda

    Enlace pendiente de publicación.

  2. 2

    Crea la carpeta donde vivirá el expediente

    En Drive, ve a Unidades compartidas → Nueva y crea una para el expediente. Llámala como quieras: «Expedientes» funciona.

    ¿Por qué una unidad compartida y no una carpeta normal? Porque los archivos pertenecen a la organización, no a una persona. Si mañana cambias de correo, entra alguien nuevo al consultorio o sale tu asistente, el expediente no se va con nadie. Es también lo que te deja dar y quitar accesos de forma limpia, que es exactamente lo que una auditoría espera ver.
  3. 3

    Conecta tu cuenta y señala la carpeta

    En la pantalla de configuración, conecta tu cuenta de Google. Verás que el único permiso que se pide es ver y editar únicamente los archivos que uses con esta app.

    Después abre tu carpeta en Drive, copia la dirección de la barra del navegador y pégala. La extensión no puede ver tu Drive, así que necesita que le señales dónde trabajar.

  4. 4

    Listo: ajusta tus plantillas y empieza

    La extensión crea la estructura y, si lo dejas marcado, unos departamentos y plantillas de ejemplo para que puedas probar el mismo día. A partir de ahí cambias las plantillas por las tuyas, con tu encabezado y tu firma.

    El panel de consulta con un paciente, sus acciones y sus documentos recientes
Preguntas

Lo que suelen preguntarnos.

Llevo el expediente en papel desde siempre. ¿Estoy mal?

En papel el art. 198 del Código Penal no le alcanza, porque ese artículo habla de datos tratados por procedimientos automatizados. Pero el art. 195, el del secreto profesional, le aplica igual, y la Ley 172-13 y las obligaciones de conservación también. Lo que el papel no le da es con qué defenderse: no hay registro de quién abrió qué, ni copia si se pierde, ni forma de demostrar que usted fue cuidadoso.

Y ojo con el término medio: un Excel en su computadora está tan expuesto como la nube —el art. 198 le aplica igual— y encima no prueba nada. Lo explicamos entero, con una tabla, en ¿Y si lo tengo en papel?

¿De verdad es gratis? ¿Dónde está el truco?

Es gratis y no hay truco. Forways desarrolla software para consultorios y clínicas; esta versión es la más simple y la regalamos porque resuelve un problema real y nos presenta. Si tu consultorio crece y necesitas que varios médicos compartan el mismo expediente, integraciones o acompañamiento, eso ya es un servicio que cobramos.

¿Sirve para varios médicos a la vez?

No. Esta versión está pensada para un médico, con o sin asistente. Por cómo funciona el permiso de Google, si un colega la instala con otra cuenta tendrá su propio expediente aparte, no el tuyo. Compartir un mismo expediente entre varios médicos requiere otra versión: escríbenos.

¿Qué necesito tener antes de empezar?

Google Workspace —el correo de empresa de Google, el que probablemente ya usas— y Chrome en la computadora del consultorio. Nada más. Si además manejas pacientes en Estados Unidos, activa el BAA en tu consola de administración antes de cargar el primer expediente.

¿Qué pasa si dejo de usarla?

Nada. Tus carpetas, tus documentos y tu hoja de datos siguen en tu Drive tal como están. Ni se bloquean ni se borran: nunca estuvieron en otro sitio.

¿Ustedes pueden ver mis pacientes?

No, y no es una promesa: es que no existe el mecanismo. La extensión no envía datos a ningún servidor nuestro porque no tiene servidor. Puedes comprobarlo en la pestaña de red de tu navegador: solo habla con las APIs de Google.

¿Se puede usar en el celular?

La extensión es de Chrome de escritorio. Pero los documentos que genera son Google Docs normales, así que desde el teléfono los abres y firmas con la app de Drive de siempre.

¿Lo montamos juntos?

Si quieres que te acompañemos en la instalación, adaptar las plantillas a tu consultorio, activar el BAA con Google o hablar de la versión para varios médicos, escríbenos por WhatsApp. Contesta el equipo de Forways Group.

829 594 2663

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